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Fotos: Luis Gomez Platon
English
Version (Only Text)
Translation : Daniel
Serrano
Nota:
Pincha encima
de la foto para ampliarla y ver
descripcion.
La verdad es que
nunca me ha gustado mucho eso de
hablar –o escribir...– públicamente
sobre mí mismo.
Es
algo que me produce un extraño pudor
y por eso siempre me ha costado
muchísimo hacerlo; buena prueba de
ello es que, por decisión propia,
nunca fuí incluido en la sección de
El Autor y su Obra que se publicaba
habitualmente en la revista
EuroFiguras, de la cual soy Redactor
Jefe.
Pero ha sido tanta la
insistencia de ese entrañable
“palizas” llamado Pablo Roig, a la
sazón administrador y alma mater
de esta página web, para que
escribiera mi semblanza
miniaturística en Galería de Autor,
que al final no me ha quedado más
remedio que decirle que sí.
Nací en Madrid allá
por el año 1964 del pasado siglo,
infiriéndose de este dato y por pura
lógica matemática que tengo
actualmente 42 años de edad, de los
cuales llevo más de veinte metido en
este maravilloso mundillo del
miniaturismo.
Se podría decir que
todo comenzó en mi infancia, ya que
desde muy temprana edad sentí una
fuerte inclinación creativa, que me
hacia disfrutar sobremanera con todo
lo que fuera dibujar, colorear,
modelar, recortar, pegar, etc (la
tempera y la arcilla no tenían
secretos para mí). Con el tiempo,
ésto se fue definiendo como un
auténtico interés artístico, que
finalmente no pasó a mayores... ¡y
bien que me arrepiento ahora!.
Asimismo, mis asignaturas favoritas
durante los estudios fueron siempre
la Geografía y, de manera muy
especial, la Historia, tema por el
que he seguido manteniendo un vivo
interés a lo largo de los años.
Por otra parte, me
gustaba mucho jugar con cualquier
tipo de muñequito que me permitiera
recrear mil aventuras imaginarias.
Empece con los típicos indios y
vaqueros de plástico, a los que
pronto se unieron los soldados del
7º de Caballería. Después vinieron
los Madelman, el Exín Castillos y,
como no, los añorados “soldaditos de
sobre”, que era como se conocían
popularmente aquellas figuritas de
Montaplex que se vendían en sobres
de papel a 5 pesetas la unidad y con
las que al cabo de un tiempo (y tras
gastar varias pagas semanales...) se
podían organizar batallas
monumentales.
Así pues, y visto lo
visto, no resulta nada extraño que
finalmente todo aquello acabara
desembocando en esta
fascinante afición.
Mi relación con el
miniaturismo comenzó un buen día,
cuando dando una vuelta por el
barrio descubrí una tienda llamada
el Bazar del Juguete que entre sus
escaparates dedicados a muñecas,
osos de peluches, pelotas, coches y
juegos varios, tenía uno lleno de
cajas con maquetas de tanques,
aviones, barcos, coches, figuras,
etc. Además, se exponía allí mismo
un asombroso montón de piezas ya
acabadas, así que sorprendido e
intrigado, decidí entrar a
curiosear. Me atendió un chico muy
dispuesto y simpático, que además de
resolver mis dudas con una paciencia
digna del santo Job, me vendió unas
cuantas pinturas de Humbrol y un
mini-diorama a escala 1:72 de la
marca Nitto Kagaku (lo recuerdo
perfectamente), que incluía un carro
de combate alemán, cuatro o cinco
figuritas y una pequeña base
escénica. Corría el año 1979 y ese
fue el momento en que conocí a Mario
Ocaña Carreño (evidentemente, él era
el tipo simpático de la tienda), uno
de los mejores miniaturistas que hay
en España –por multiples y
diferentes razones que no tienen
necesariamente que ver con la
calidad pictórica– y una de las
mejores personas que yo he conocido.
Desde entonces somos grandes
amigos... ¡y van ya veintitantos
años!
Después seguí
comprando maquetas y cuando me quise
dar cuenta, ya estaba totalmente
enganchado. Visitaba con frecuencia
la tienda de Mario, que se convirtió
en un punto de reunión para cierto
grupo de personas, que además de
compartir afición acabamos siendo
buenos amigos. Fue una época
realmente maravillosa, en la que
todos íbamos aprendiendo al mismo
tiempo y donde no existían ni
“masters” ni “divos”; como mucho
había compañeros un poquito más
veteranos y estos siempre procuraban
ayudar a los menos expertos.
Disfrutábamos montando y pintando
tanto como compartiendo avances,
descubrimientos,
conocimientos, experiencias, etc. Y
es por eso que guardo un recuerdo
muy especial de aquellos años.
Con el tiempo, dicha
tienda llegó a ser un punto
neurálgico del modelismo en Madrid y
aquella pandilla de amiguetes se
transformo en el entonces famoso
Club Magerit-81, organizador de uno
de los concursos modelísticos más
importantes de la ciudad. Además de
Mario, allí conocí a mucha más
gente estupenda, como por ejemplo
Miguel Felipe Carrascal –otro de mis
grandes amigos y compañero de
fatigas–, Manuel Martín Beato,
Carlos Sáez Lozano, Miguel Montes Castrillo, Miguel Giménez Bravo,
José Llera Arnáz, Jesús Carreras
López o Luis Ontañón (quién luego se
mudaría a La Coruña, convirtiéndose
con el correr del tiempo en un
“alegre turlurón”)
Aunque entonces me
dedicaba principalmente a los
vehículos militares, debo reconocer
que, desde el principio, las figuras
ejercieron sobre mí una notable
atracción. Mientras que otros
compañeros las desechaban ipso
facto, a mí siempre me gustó
complementar con ellas los carros de
combate o los vehículos blindados.
Tanto es así, que empecé a pintar
algunas con la intención de
mostrarlas solas en una peana; al
principio eran sobre todo soldados
de la Segunda Guerra Mundial, y
principalmente carristas –los que
venían en los kits–, pero un buen
día descubrí la serie Multipose de
Airfix, con la que se despertó mi
instinto transformador, y poco
después la serie Collector de la
misma marca, cuyas figuras de
plástico blanco en 54 mm incluían un
montón de soldados napoleónicos y
del siglo XVII, así como de otras
épocas atractivas. Y entonces, algo
cambió de golpe en mi concepción del
hobby... Desde ese momento, las
figuras me fueron interesaron cada
vez más hasta convertirse,
transcurridos unos años, en mi
principal dedicación.
En ese momento casi
todos pintábamos las figuras con
esmaltes de Humbrol y de una forma
un tanto «primitiva», mediante
colores muy simples, sombras de
brochazo, luces a pincel seco, etc,
aunque poco a poco
se fueron introduciendo los
difuminados con disolvente y los
matices a base de óleo. Por aquella
época, algunos pintores semi-profesionales
y ciertos minaturistas aventajados
utilizaban gouache acrílico para la
decoración de las figuras, y así los
más osados comenzamos a hacer
algunos experimentos con ellos,
aunque debo reconocer que nunca
obtuvimos resultados demasiado
boyantes. Mi verdadero encuentro con
los acrílicos y la gran revelación
que supusieron para la decoración de
las figuras llegó en 1986. Fue
entonces cuando Juan Manuel Moreno
Flores –el gran “J. M.”– y Fernando
Martín Beneito (q.e.p.d.)
solicitaron gente para pintar en El
Soldado de Plomo, la tienda que
habían montado juntos. Y a esa
llamada acudimos varios amiguetes,
entre los que nos encontrábamos
Mario Ocaña y yo. Allí aprendimos a
pintar con acrílico, que entonces
era de dos tipos principalmente:
Plaka de Pelikan, un goauche de gran
resistencia y con un acabado
extraordinariamente mate, y Decorfin
de Talens, un pigmento bastante
plástico, que mostraba un acabado
satinado muy útil en la pintura de
carnes o cueros.
Con el tiempo, y por
una casualidad del destino que sería
muy larga de explicar aquí, “J. M.”
experimentó con los gouaches
vinílicos de Vallejo y el resultado
le gustó tanto que en seguida
comenzó a
combinarlos con los otros
acrílicos y finalmente acabó por
utilizarlos en exclusiva. Y con él,
claro está, todos sus discípulos...
Los primeros eran de una serie pequeña y de corta duración llamada Craft Color, pero pronto se pasó a
la que podía considerase como la
“gama madre”, Film Color (unos
acrílicos pensados para colorear
acetato en la animación
cinematográfica), de la cual
acabaría naciendo la ya famosa y
popular serie Model Color, que hoy
en día utilizamos casi todos los
miniaturistas españoles y una alta
proporción de los extranjeros.
Una vez concluida la
fase de aprendizaje, y dado que un
servidor parecía mostrar ciertas
cualidades para esto de
“pintarrajear muñecos”, pasé un
tiempo allí perfeccionando mi
técnica y trabajando prácticamente
en exclusiva para el servicio de
pintura que mantenía la tienda,
hasta que Rafael Montuenga me
ofreció la oportunidad de pintar por
encargo para Barreira Militaria.
Después de aquello empezaron a
surgir algunos encargos
particulares,
que fueron aumentando poco a poco, y
así se me planteó la posibilidad de
ganarme la vida con esto.
Pintaba a destajo,
mucho y muy variado, repitiendo
incluso varias veces la misma figura
para diferentes clientes (cosa de
las modas o, como decía mi abuela,
del “culo veo, culo quiero”) Durante
ese periodo también participe varias
veces en los Premios Ejército,
formando equipo con Manolo Martín
Beato y Carlos Sáez Lozano, y lo
cierto es que no se nos dió mal de
todo, pues ganamos el primer premio
en diferentes ocasiones.
Y a esos menesteres
me dedicaba cuando un buen día
recibí la llamada de Rodrigo
Hérnandez Cabos, a la sazón Director
Editorial de Acción-Press y a quien
conocía desde los tiempos de la
mítica revista Modelismo & Historia,
porque necesitaba gente que pintara
bien los camuflajes alemanes de la
Segunda Guerra Mundial para una
enciclopedia de modelismo que estaba
publicando en ese momento (modestia
aparte, debo reconocer que a mí no
se me daban nada mal los paños
mimetizados). Y así comencé mi
colaboración con esta editorial;
primero en la enciclopedia Modelismo
y Dioramas, después en Modelismo
Aplicado y por último en la revista
Todo Modelismo/EuroModelismo. Al
cabo del tiempo, más concretamente a
finales de 1999, Rodrigo decidió
sacar una nueva publicación dedicada
en exclusiva a las figuras y me
ofreció encargarme de ella; yo, por
supuesto, dije que sí y así me
convertí en el Coordinador General
de EuroModelismo-Figuras, deviniendo
con el tiempo en Redactor Jefe de la
actual EuroFiguras.
Durante una época
pude compaginar mis tareas
editoriales con la pintura de
figuras, pero a medida que la
revista iba creciendo y absorbía
cada vez más tiempo laboral, mi
ritmo fue bajando hasta que dejé de
pintar en la redacción, haciéndolo
tan sólo en casa. E incluso llego un
momento en que ya no pintaba ni
allí... Y es que estar todo el día
pensando, hablando, escribiendo y
viendo fotografías de figuras acabó pasándome
factura
y
llegué a perder parte del atractivo
que siempre sentí por este hobby.
Pero, aunque temporalmente
aletargada, la pasión por el miniaturismo seguía latente en mí,
así que un buen día, tras sentir de
nuevo la “llamada del metal”, volví
a agarrar los pinceles y empecé a
pintar otra vez. Pero ahora de una
forma relajada, tranquila, sin
prisas o presiones, con la única
intención de disfrutar...
A lo largo de todos
estos años he tomado parte en muchos
concursos, ya sea como participante,
como organizador, como jurado o,
últimamente, como
reportero, y siempre me han gustado
de estos eventos tanto su ambiente
como su carácter de encuentro.
Aunque nunca me he sentido
especialmente atraído por el aspecto
competitivo, debo reconocer que
cuando he ganado algún premio (y han
sido varios) estos me han hecho
ilusión y me he sentido halagado por
ello.
Además de
pintar, también me gusta transformar
figuras y no se me da del todo mal
el manejo de la masilla bicomponente,
siempre que se trate de cosas
pequeñas y de poca complicación,
pues el modelado completo de una
figura es algo que de momento queda
fuera de mí alcance (a pesar de
atraerme mucho la idea)
Como es lógico, mi
forma de pintar ha ido evolucionando
con el paso del tiempo; de los
esmaltes y el pincel seco, pasé a
los acrílicos y el concepto de
iluminación ahora denominado
“general”. En la actualidad, mi
técnica pictórica se basa en el ya
popular concepto “cenital”, que
altero o modifico en función de las
circunstancias (este es un concepto
de iluminación pensado básicamente
para crear volúmenes sobre una
superficie plana, o casi plana, y
por eso su aplicación en tres
dimensiones requiere a veces de
determinadas licencias). Como
materia prima empleó las pinturas
acrílicas de Vallejo (Model Color,
Film Color, Game Color, Liquid
Acrylic) y Miniaturas Andrea, aunque
en ocasiones recurro a otras, como
por ejemplo
Citadel o Life Color. Para acabados
concretos, combinó éstas con
pigmentos metalizados de esmalte o
al alcohol, barnices coloreados
acrílicos y óleos. Mis pinceles
favoritos son los de pelo de marta
kolinsky, especialmente los
fabricados por Da Vinci o Winsor &
Newton, sobre todo del nº 1 y del nº
2, aunque también utilizó de vez en
cuando los nº 0 y nº 3. Asimismo,
cuento con varios pinceles
sintéticos, planos o redondos, de
diferentes tamaños.
Durante mucho tiempo
trabajé bajo un flexo de estudiante
dotado de una bombilla azul de luz
“solar”, de 100 watios. Actualmente
cuento con un flexo de arquitecto
dotado de una de esas bombillas
enroscadas de luz blanca (20 w /
6.400 k); como complemento y para
evitar la saturación que puede crear
una sola fuente de iluminación
cercana y directa, por encima de
aquella tengo un flexo alargado con
un neón de bajo consumo (tubo doble
y en forma de “U”), que además me
sirve para escribir o leer.
Como curiosidad
quizás podría comentar que, a pesar
de que hoy en día la gente utiliza
otros materiales más modernos y
eficaces, yo sigo fiel a los trozos
de toalla vieja para eliminar el
exceso de agua y pintura en el
pincel, o que aún conservo la manía
de chupar éste para afilar la punta.
Siempre me gusta
pintar escuchando buena música, como
blues, jazz, country, bandas sonoras
de películas, clásica y, por
supuesto, buen rock and roll, sobre
todo heavy metal o hard rock, que es
el que más me “pone” (reminiscencias
de la juventud...) También recurro a
la radio, especialmente los domingos
por la tarde, ya que esos días me
gusta pintar mientras escucho los
programas deportivos.
Mis temas históricos
predilectos son la Guerra Civil
Americana (con preferencia por la
Confederación), el
periodo
napoleónico (sobre todo el ejército
francés) y los EEUU durante los
siglos XVIII y XIX (incluidos el
“Salvaje Oeste” y los nativos
norteamericanos). Pero también me
atraen mucho el conflicto de
Vietnam, la historia militar de
España (destacando la Guerra de
Independencia, las Guerras Carlistas
y las Guerras de Ultramar), los
conflictos coloniales británicos,
los samuráis japoneses o la Segunda
Guerra Mundial, entre otros muchos.
En cuanto a escalas,
sin duda mi favorita es la que
genéricamente se denomina como 54 mm,
aunque de un tiempo a esta parte prefiero
que ésta sea más bien grandecita
(digamos entre 60 y 65 mm). Pero
también me gustan los 70/80 mm, los
90 mm e incluso no me importa pintar
algún 120 mm de vez en cuando.
Respecto a materiales, el metal es
mi predilecto, aunque nunca le he
hecho ascos a la resina o el
plástico si la figura es atractiva y
la calidad de producción buena.
En lo referente al
panorama miniaturístico actual,
considero que se han alcanzado cotas
verdaderamente notables en cuanto a
pintura y escultura. A este
respecto, me gusta (en su conjunto o
en aspectos concretos) el trabajo de
gente como Juan Carlos Ávila, José
Hernández, Antonio Zapatero, Jaume
Ortiz, Ángel Terol, Rodrigo Hdez.
Chacón, Joaquín Palacios, Luis
Esteban, Pepe Gallardo, Diego Fdez.
Fortes, Raúl García Latorre, Emilio
Arredondo, Julio César Cabos, Jesús
Pérez Huélamo, Román Navarro, Jesús
Gamarra o mi buen amigo Miguel
Felipe por el lado “patrio”, junto a
Mike Blank, Gianfranco Speranza,
Stefano Cannone, Mariano Numitone,
Christian Petit, Adrian Bay, Adriano
Laruccia, Bill Horan, Diego Ruina,
Maurizio Bruno, Marijn van Gils,
Andrea Iotti, Doug Cohen, Pasquale
Cannone, Marion Ebensperger, Danilo
Cartacci, Julian Hullis, Young B.
Song, Pietro Balloni, David G. Lane,
Nello Rivieccio, Calvin Tan, Gérard
Giordana, Ivo Preda, Philippe
Parison, Enrico Azeglio, Daniel
Ipperti, Riccardo Ruberti o Yannick
de Giovanni, por la parte “foránea”.
Asimismo, en España
hay actualmente un grupo de gente
que lo hace francamente bien (y cada
vez mejor), cuyo trabajo sigo con
gran admiración e interés; además,
la mayoría son buenos amiguetes...
Este es el caso, por ejemplo, de
Albert Gros, Jordi Gros, Juan Miguel
Fdez. Vicente, Diego Jiménez, Pedro
Ramírez, Alberto Fuentes, Dario Ruiz
, Samuel Pérez, José Hidalgo, Íñigo
Rguez. Carballeira, Luis Sanz, César
de la Peña, Agustín Pacheco, Luis
Ángel Ruiz, Roberto Ramírez, David
Hernánz, Luis Tramón, Enrique Rubio,
Alfonso Prado, Daniel Serrano,
Miguel Ángel Canarias, Waldo Oses,
Joan Mª Masferrer, José Manuel
Palomares, Pepe Rando, José Mª
Murciano, Xavier Ruiz, Pepe Jiménez
Criado, Alberto Ambrós (Sam) o
Ernest Reyes (que a pesar de ser
venezolano, voy a incluir en este
grupo)
Ya como despedida,
quisiera mandar un saludo
muy especial a Margarita Moreno
Menayo, a mi “hermano” Guillermo
Coll Llopis, a Mario Ocaña Carreño,
a mis “tronkos” Angel Pasos, Josema
Cazallas, Antonio Hernán (Nono) y
Oscar Candel, a Don Miguel Montes
Castrillo, a los miembros del “Ekipo
Jo”, a los “Alegres Turlurones”, a
Manuel Moya, a Antonio Treviño y su
“costilla” Montse, a Juan Gómez de
Segura, a Javier Redondo, a Joaquín
García Gázquez y todos los amigos de
la A.C.M.E. de Almería,a
Fabio Nunnari
y
Renato Scuterini
, a Lourdes
López, Carlos Asensio, Carmelo
Merino y los demás amigos del M.A.PA.
de Palencia, a JuanJo Torres, a Paco
Ruiz y, por descontado, a Pablo Roig,
mi “Pablete-san”.
Asimismo, quisiera
mostrar mi agradecimiento a mis
compañeros José Ignacio Pérez Lozano
y Basilio Tante Díaz por su
inestimable ayuda con las imágenes
que ilustran esta galería.

Album Luis G. Platon

Galeria Luis G. Platon

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