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Fotos:Diego Fdez. Fortes
English
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Translation :
Daniel Serrano
Nota:
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descripcion.
Me llamo Diego
Fernández Fortes y nací el 1 de
Abril de 1964 en Pontevedra.
Pasé
unos años en León y más tarde mi
familia se trasladó a Sevilla donde
pasé mi infancia y adolescencia,
hasta los dieciocho años. Más tarde
fui a vivir independientemente a
Sabiñánigo, un pueblo cercano a Jaca
en el Pirineo aragonés donde conocí
a la que es mi mujer, Marisol. Desde
1990 vivimos en Zaragoza, dónde
nació nuestro hijo, Miguel.
Recuerdo
perfectamente que la primera maqueta
que cayó en mis manos fue un FW-190
de Hasegawa a escala 1:32 que me
regaló mi padre cuando cumplí 12
años. Como llevaba un tubito de
pegamento y tenía unas tijeras a
mano, el montaje no fue muy
problemático...A la hora de pintarlo
me decidí por las acuarelas pero
como los resultados no fueron muy
satisfactorios también probé con las
témperas del colegio. Una vez
satisfecho con la pintura puse las
calcas que mostraron una irritante
tendencia a despegarse, pero, en
fin, ¡como llevaba tantas! Más tarde
supe que algunos compañeros de mi
padre –mecánico de aviones del
Ejército del Aire- ya montaban estas
miniaturas de aviones que compraban
en la base americana de Morón desde
hacía años y lo hacían realmente
bien.
Afortunadamente a
finales de los setenta, en Sevilla,
empezaban a abrir sus puertas
algunas tiendas especializadas:
Hobbysur, Sesimbra, Cuevas... Así
que poco a poco fui internándome en
el “inquietante” mundo del Humbrol,
de Airfix, de Frog... (aquí hay que
poner música de misterio) en
compañía de varios amigos del barrio
a los que nos entró la fiebre
maquetera.
Después empecé con
los vehículos, ¡un montón de sdkfz!
En las tiendas veía a veces figuras
pintadas de Labayen y otras pero no
llegaban a atraerme tanto como los
vehículos. Sólo probé con un par de
figuras de EKO de la Guerra Civil
pero el resultado no me convencía.
¿Porqué se iba la pintura de Humbrol
del metal?
Coincido con Luis
Esteban en que los ochenta se me
pasaron dedicados a actividades
mucho más absorbentes que las
miniaturas. ¡Incluso coincidimos un
curso escolar en el mismo centro sin
conocernos! Cambié de afición y me
dediqué a dibujar y pintar, llegando
a montar alguna exposición.
Todo cambió una
mañana en que, paseando por Málaga
con mi mujer, vi una revista que
llamó mi atención en un kiosko:
Military Modelling. Era el número de
octubre de 1989 con un Chasseur
D´Afrique de Bill Horan en la
portada. Lo compré inmediatamente.
En su interior
encontré el artículo de Horan sobre
su diorama “The ghosts of
Chillianwallah” que me dejó
boquiabierto.
¿De modo que se podían hacer cosas
así con las figuras? ¿Darles vida y
representar cansancio, dolor,
orgullo...? En el mismo número había
un repaso a la obra de Greg Di
Franco que mostraba que había más
gente que hacía figuras de ese tipo.
Derek Hansen mostraba sus técnicas
escultóricas con un Cameron
Highlander en 70 mm.
En cuanto volví a
casa eché mano a mis viejos esmaltes
de Humbrol y comencé mi búsqueda de
figuras y materiales que no tenía ni
idea de dónde adquirir: Milliput,
siliconas... En un pueblo del
Pirineo era misión imposible hasta
que descubrí la tienda Kit´s de
Zaragoza. Aquí me pude ir poniendo
al día, más o menos, ya que no
conocía a nadie que se dedicara a
esto; no había internet. Así que los
viajes de fin de semana a Zaragoza
se hicieron frecuentes –gozando
también de la vida nocturna- hasta
que me mudé a la ciudad. Es que a mí
el mundo rural más de una semana me
pone de los nervios.
Fui probando las
técnicas que veía en el MM y
Modelismo e Historia, excepto los
acrílicos, ya que usaba la técnica
de esmaltes de Bill Horan. Poco a
poco fui introduciendo los óleos y
con la ayuda de mis amigos de
Sevilla, Luis Miguel Rivera y
Eduardo López Munuera -que es un
maestro del medio- llegué a pintar
completamente con esta técnica.
Por esta época
contacté con la Agrupación Artística
Aragonesa (sección miniaturismo) y
me hice socio, participando en sus
exposiciones.
Animado por mi mujer,
expuse mis figuras en Kit´s y, para
mi asombro, hubo gente interesada en
comprarlas. Daba la casualidad de
que yo estaba buscando nuevos
horizontes profesionales entonces y
pensé que podría ser estupendo
combinar la afición y el trabajo.
Comencé a dedicarme
a las figuras a jornada completa.
Desde un principio
había intentado modelar mis propias
figuras con resultados previsibles
considerando mi inexperiencia y los
materiales con que contaba. Empecé
modelando con masilla Ceys de
fontanería que era la única que
podía encontrar. Como recuerdo de
esa época conservo el guerrero
sumerio que es una transformación
del Highlander de Airfix. Ahora ya
contaba con Milliput y mi técnica
iba mejorando.
Gané
experiencia modelando las figuras
conmemorativas de la exposición
anual de mi asociación y esto me
animó a montar mi propia marca. La
ignorancia es muy audaz.
Miniaturas La
Compañía apareció a principios de
los noventa. Me ví envuelto en una
actividad que me hizo padecer
complejo de hombre-orquesta: modelar
originales, fundir maestros, hablar
con la fundición, pintar y
fotografiar la figura para la caja,
empaquetar, hacer las instrucciones,
hacer paquetes, ir a correos...
Desde luego la
experiencia me hizo ganar
experiencia rápidamente en varios
campos y comprobar que para lanzar
una marca nueva hace falta mucho más
dinero del que yo disponía.
Finalmente la vendí, aunque su nuevo
dueño no ha continuado la actividad,
por varias causas.
Por esta época empecé
a usar los acrílicos, especialmente
después de una demostración de
Rodrigo Hernández Chacón en
Zaragoza, dónde descubrí el punto de
dilución que había que dar a la
pintura y algunos detalles más.
Para promocionar La
Compañía había tenido que acudir a
distintos shows, lo que me permitió
conocer a muchas personas del
“mundillo”: Raúl García Latorre, los
dos Rodrigo Hernández, Luis G.
Platón, Beneito, Andrea, Jesús
Gamarra, Miguel Felipe, Luis Alemany
y, sobre todo, a coleccionistas como
el inefable Fabio Nunnari.
Por esta época hice
algunas figuras para Andrea y
Beneito Pero, después de dejar mi
marca, me dediqué más bien a hacer
piezas únicas para coleccionistas y
a recorrer concursos: Euromilitaire,
California, St. Vincent, los
Mundiales de París, Glasgow, Roma,
Boston, Torrente... Una actividad
que continúa en la actualidad, unas
veces concursando y, cada vez más,
como juez.
Respecto a los
premios de los concursos, es algo a
lo que ahora doy mucha menos
importancia que cuando empecé.
Recuerdo con especial agrado el oro
que gané en el Mundial de París
(1996) porque no podía creermelo.
Desde entonces lo he ganado en todos
los Mundiales a los que he ido,
menos en Roma, que tuvo muchas
particularidades, como saben los que
estuvieron allí.
También
recuerdo algunas decepciones, pero
es algo que con la experiencia y
conociendo los concursos desde
dentro vas poniendo en su dimensión
real. Puede que tenga una visión
profesional, ya que yo recibo el
reconocimiento de mis clientes, que
para mí es más importante que los
premios que pueda llevar, aunque a
nadie le amarga un dulce.
Ahora sigo haciendo
piezas para coleccionistas, aunque
últimamente me ocupa mucho tiempo la
elaboración de originales para su
fabricación, especialmente para Art
Girona y ocasionalmente trabajo para
asociaciones como AMT o AMIS y para
Seil Models. Con el tiempo he
aprendido que lo más agradable es
trabajar con y para los amigos, como
es el caso de los Masferrer de Art
Girona.
El futuro del hobby
para mí es un tanto confuso.
Hay una facilidad
para iniciarse inimaginable hace
sólo quince años. Pero la aportación
de jóvenes parece estancada. Basta
darse una vuelta por un concurso
para ver que la mayoría de los
participantes está entre 35 y 45
años. Pensaba que las figuras tipo
Warhammer podrían ser un inicio para
algunos, como de hecho lo han sido,
pero para muy pocos.
Los fabricantes
inundan todos los meses las páginas
de novedades, aunque creo que las
realmente buenas se pueden contar
con los dedos de una mano.
Por otra parte,
encuentro que el nivel general al
que se ha llegado en pintura es muy
bueno y que el próximo paso será,
para muchos aficionados, la
escultura. De hecho cada vez se ven
más complementos para hacer
transformaciones.
Creo que va a haber
un nuevo impulso próximamente de la
mano de nuevas ideas y enfoques (ver
la obra de Marijn Van Gils), el
problema puede ser que haya aún
menos aficionados que los que hay
ahora.
Un Saludo
Diego Fernandez
Fortes.

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